Las noches blancas y Sanchez Dragó: Semos los elegidos
Por: repking | 13 Septiembre 2006 | Ver comentarios
Noche de domingo y sin poder dormir…
Haciendo zapping me encuentro con, horror, Sánchez Dragó y una camarilla de intelectuales (bueno, me he pasado, las dos escritoras [féminas] parecía que eran inteligentes) en un programa a lo “Negro sobre Blanco” (todo esta en los libros, tipitipiti).
Insomne e hipnotizado, intento aprovechar el programa, a ver si su amena conversación me llena de sopor.
Y casi acabo de mala leche…
Javier Marías probablemente escriba sobre tonterías y venda libros por la maquinaria que tiene detrás. Pero vende. Y le leen.
Ídem, guardando las distancias, con Dan Brown.
No les gusta esa literatura (a mi Javier Marías también me aburre), de acuerdo, pero la crítica brutal que hacen me resulta insultante, no ya tanto con respecto al escritor, sino con relación al lector. Aludían incluso a la falta de cultura/intelecto del lector.
Maravilloso, señor Sánchez-Dragó, al igual que usted no pudo pasar de la página 30 del Código Da Vinci (libro entretenido, a mi entender), yo no pude pasar del segundo capitulo del Ulysses de Joyce. Y a mi Hemingway, de momento, me agobia. Y no digo que usted sea peor ni mejor que yo. Es simplemente cuestión de gusto (si no es así, muestrenme una regla que se pueda aplicar para distinguir la “alta literatura” del resto, aparte de la “opinión experta”, claro, porque la razón sí que tiene sus reglas, ¿sabe?)
Isabel Allende tampoco es de su agrado.
Vale.
Joder, vende libros también… empiezo a encontrar un patrón:
Éxito (NO = ) Elite (=) Minoría (=) Yo y mis amigos los elegidos.
Salvo la honrosa excepción de Eduardo Mendoza (genial), las menciones a libros recomendados en esa “camarilla” (este día concreto) son a casi desconocidos.
¿Acaso debemos considerar a un grupo de intelectuales adalides de lo bueno y lo malo?
Gustos (plural) y capacidad de decisión, ahí esta la clave.
Las recomendaciones de libros, quizá sea lo único que se salva del programa, aunque no me gusta nada eso de tirar libros al cajón (si no te gusta un libro, ni lo menciones).
En fin…
No es fácil distinguir la buena literatura de la mala. Pero hay personas que nunca lo podrán hacer. Cómo hay personas que nunca podrán entender los teoremas matemáticos, o ser buenos ajedrecistas, músicos. Es algo que no puedes elegir. Naces o no naces con talento, o con la percepción adecuada de algo del mundo que nos rodea. A no ser que te exciten desde fuera para abrir las ventanas cegadas a esa percepción especial que los demás no poseen. Pero como el entorno no parece que sea de mucha ayuda… Los gustos de la gente, o mejor dicho, los gustos generalizados, es decir, las modas, nos vienen dados. Nos los solemos elegir porque verdaderamente nos gusta. Nos lo parece, pero la realidad es que están impuestos por una minoría de tíos y tías listos cuyo único interés es ganar dinero. Y para ello son capaces de manipular y ofrecer todo lo que sea para captar la atención del público, creando previamente el caldo de cultivo para prepararnos a ser receptivos para lo que les interesa a los “diseñadores de gustos”. Nos manipulan continuamente. Valoramos personas completamente deleznables, y son aquellos que marcan la moda y son referencia de las multitudes. Por eso tener CRITERIO es lo más difícil del mundo, aparte de peligroso (que se lo digan a Miguel Servet o a Galileo). No interesa gente con criterio, pues toman decisiones por su propios análisis y crean sus propias opiniones. Esto no es rentable para ellos. Por eso manipularán la educación, la información para poder venderte lo que quieran.
Las preguntas que te tienes que hacer son:
¿Lo que te ofrece la sociedad te satisface?
¿Te sientes identificado con las referencias sociales?
¿Crees que dichas referencias son dignas de mérito?
¿O eres “drogodependiente”?
Dentro de cada persona hay un divinidad, no lo olvides. No debes conformarte con ser lo esperan que seas aquellos que “manejan el cotarro”. Y no olvides tampoco que siempre querrán manipular tu opinión, ejercer influencia sobre ti. Cómo lo harán, haciendo que estés entretenido. Si te lo pasas bien lo demás da igual. Lo importante es eso…. pero sin principios? Y no olvides que estos te los marcas tú. No desde fuera. Sé crítico pero justo en tus críticas. Y no te dejes llevar por el primer argumento aparentemente de peso. Hay que ver las cosas desde fuera y desde dentro.